Planta
herbácea de la familia de las Liliáceas, perenne, con bulbos secundarios
de color blanco o cremosos, llamados ´dientes de ajo´, muy olorosos,
reunidos sobre un tallo discoide, recubiertos por escamas membranosas,
translúcidas, blanco-amarillas, que forman la llamada ´cabeza
de ajo´. Crece bien en todas las regiones de clima templado.
El
cultivo del ajo es antiquísimo, desde los tiempos de la prehistoria.
Su fuerte sabor era considerado milagroso, tanto como planta
medicinal como en la cocina. Parece ser que su origen se ubica
en Asia central, desde donde se extendió a muchas partes del
mundo, utilizándose en la mayoría de las culturas. En el antiguo
Egipto, los esclavos que construían las pirámides lo consumían
en grandes cantidades para protegerse de diversas enfermedades
y las escrituras bíblicas mencionan su consumo, por los hebreos,
durante su estancia en aquel país. Común en Europa desde el
Imperio Romano, ya se utilizaba en India y Asia antes de la
llegada de los europeos. En el periodo colonial fue introducido
en Africa y América. Durante la Primera Guerra Mundial se utilizó
en la desinfección de las heridas, cuando faltaban los antisépticos
convencionales.
Las
propiedades del ajo están basadas sobre todo en los componentes
sulfurados que contiene (alicina, alil/dialil sulfidos). Al
ajo se le han atribuido numerosas propiedades beneficiosas para
salud: efecto antiséptico, antiinflamatorio, bactericida, antiviral,
antifúngico y antiparasitario intestinal. Estudios ´in vitro´
han indicado que el extracto de ajo, incluso a bajas concentraciones,
es un potente inhibidor de Helycobacter pylori, bacteria implicada
en el desarrollo de las ulceras gátricas y duodenales.
El
ajo ejerce un importante papel en la prevención de la enfermedad
cardiovascular, reduciendo los niveles de lípidos en sangre
(colesterol y triglicéridos sanguíneos). Especialmente ayuda
a reducir la fracción LDL-colesterol (colesterol ´malo´) e inhibir
su oxidación, así como a proteger a las células endoteliales
de estas lipoproteínas modificadas. Además, ejerce otros beneficios
sobre la salud cardiovascular, ya que disminuye la presión arterial
y la agregación plaquetaria (efecto anticoagulante).
También
ejerce un efecto hipoglucemiante, ayudando a prevenir la diabetes
tipo II.
Por
otra parte, numerosos estudios epidemiológicos muestran una
asociación inversa entre el consumo de verduras del género Allium
como el ajo ricas en componentes organosulfurados y el riesgo
de sufrir ciertos tipos de cáncer. Los compuestos alil-sulfidos,
que posee el ajo, tienen la capacidad de bloquear el desarrollo
de ciertos tumores (cáncer gástrico y colorectal, mama, útero,
piel y pulmón). La protección que ejercen estos componentes
está, probablemente, relacionada con la capacidad de inhibir
la formación y activación de inductores cancerígenos como las
nitrosaminas, también actúan propiciando la reparación del material
genético celular dañado y mejorando las defensas del individuo.
Así mismo, parecen retardar de forma efectiva la proliferación
tumoral.
Los
efectos del ajo parecen manifestarse, sobre todo, cuando este
se ingiere crudo, sin embargo ciertos autores señalan que mantiene
sus propiedades tras el proceso de fritura o cocción.
Referencias
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Agarwal
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Ingesta
Recomendada: Recomendaciones de energía y nutrientes para
hombre-mujer de 20 a 39 años.
(a) Cantidades aproximadas para hombre-mujer teniendo en cuenta
los objetivos nutricionales.
Fuentes:
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eds. Ediciones Pirámide. Madrid.
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Scientific Publishers. Germany.
4
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Referente, Release 15 (August 2002).
Organización
5 al Día - España:
http://www.5aldia.org
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