Planta
herbácea de la familia de las Crucíferas formada por tallo corto,
erecto, culminado en inflorescencias (generalmente una central
y de mayor tamaño y otras laterales) y con hojas y flores laterales.
La parte comestible es su inflorescencia, que se presenta algo
menos apretada que en la coliflor, siendo de color verdoso, grisáceo
o morado.
Es
originaria del Mediterráneo y Asia Menor. Existen referencias
históricas de que el cultivo data de antes de la Era Cristiana.
Ha sido popular en Italia desde los días del Imperio Romano
y en Francia se cultiva desde el siglo XVI; sin embargo era
desconocido en Inglaterra hasta hace pocos siglos. En la actualidad
se cultiva en diversos países, tanto en Europa como en Estados
Unidos.
Como
el resto de las crucíferas, el brócoli tiene una gran importancia
desde el punto de vista nutricional, ya que contiene una elevada
cantidad de vitaminas. Concretamente, es una buena fuente de
provitamina A (principalmente en forma de beta-carotenos) y
vitaminas C y ácido fólico, hasta el punto que una ración (200
g) aporta mas de tres veces las recomendaciones diarias de vitamina
C y la mitad de las ingestas recomendadas de ácido fólico.
También
es una buena fuente de minerales (potasio, calcio, fósforo,
magnesio y hierro), fibra y fitoquímicos, entre los que destacan
los glucosilonatos/isotiocianatos/indoles.
El
brócoli contiene además una importante proporción de azufre,
que le confiere propiedades antimicrobianas e insecticidas,
además de ser responsable del fuerte olor que desprenden estas
verduras durante su cocción.
Su
consumo se ha visto incrementado al reconocérsele importantes
efectos beneficiosos sobre la salud. Concretamente, se le atribuye
un efecto protector frente a diversos tipos de cáncer: pulmón,
próstata, mama, endométrio, útero, y tumores relacionados con
el tracto gastrointestinal (estómago, hígado, colon), que parece
ser debido a su gran contenido en nutrientes antioxidantes (beta-carotenos
y vitamina C), fibra (soluble e insoluble) y sustancias fitoquímicas
(glucosinolatos/isotiocianatos/indoles) entre las que destaca
el sulforafano (isotiocianato) y el indol-3-carbinol (indol),
que actúan fundamentalmente, aumentando la actividad de ciertas
enzimas cuya función es eliminar del organismo algunos agentes
cancerígenos o bloquear su acción. Sin embargo, estos compuestos
también pueden desarrollar su actividad ´anticancerígena´ a
través de otros mecanismos. Por ejemplo, experimentos realizados
´in vitro´ (fuera del organismo), y en ratones, han demostrado
que el sulforafano es un compuesto muy eficaz (incluso más que
los antibióticos) para eliminar la bacteria Helicobacter pylori,
microoganismo causante de la mayoría de las úlceras gástricas,
pero también de gran parte de los tumores de estómago. Por otra
parte, se ha comprobado que los indoles y más concretamente
el indol-3-carbinol, interviene en el metabolismo de los estrógenos
ayudando a prevenir el cáncer de mama (cáncer hormonodependiente).
Además,
el brócoli también contiene quercetina, un flavonoide que actúa
como antiinflamatorio y que también parece disminuir el crecimiento
de algunos tipos de cáncer, al igual que los folatos (ampliamente
presentes en esta hortaliza), que protegen frente al cáncer
de colon y cuello uterino.
Además, la deficiencia en ácido fólico puede producir además
anemia megaloblástica, y se asocia con un aumento del riesgo
de sufrir no sólo procesos cancerígenos, sino también enfermedades
cardiovasculares, y malformaciones congénitas fetales (defectos
del tubo neural como espína bífida, problemas cardiacos, labio
leporino, etc.). También se ha relacionado la carencia en esta
vitamina con alteraciones en el crecimiento, y con una peor
función mental.
Por
otro lado, su alto contenido en beta-carotenos y vitamina C
(nutrientes con gran capacidad antioxidante), ayuda al buen
funcionamiento del sistema inmune y a prevenir otras enfermedades
degenerativas como las cardiovasculares.
A
pesar de que por su composición presenta múltiples efectos beneficiosos
para la salud, hay que tener en cuenta que para determinadas
personas puede tener efectos indeseables.
Por
ejemplo, en personas que presentan enfermedades intestinales
y malas digestiones, estos vegetales pueden producir flatulencias
y problemas digestivos. En crudo, estos vegetales tienen un
alto contenido en compuestos de azufre, que pueden irritar el
tejido renal, por lo que se recomienda que personas con problemas
renales se abstengan a consumirlas de esta forma.
Las
crucíferas también contienen compuestos bociógenos, que, en
personas predispuestas, pueden producir inflamación de la glándula
tiroides, impidiendo la asimilación del yodo.
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