Falso
fruto de la higuera, de la familia de las Moráceas. En realidad
es una inflorescencia (grupo de flores). Tiene consistencia blanda,
y forma redonda, ovalada o de pera, con base achatada. Su piel
es fina y presenta color verde pálido, negro o morado, dependiendo
de la especie. Posee una pulpa blanquecina ó rosa, de sabor dulce,
que se encuentra llena de diminutas semillas.
El
primer fruto de la higuera, producido anualmente a finales de
la primavera, recibe el nombre de breva, mientras que los higos
propiamente dichos se producen en verano-otoño.
Procede
de los países del Oriente Próximo. Probablemente su cultivo
se inició en Arabia meridional, desde donde se difundió hacia
oriente y occidente. Se han descubierto higos fósiles en depósitos
terciarios y cuaternarios en Francia e Italia, poniéndose de
manifiesto la antigüedad de la especie. Fruto muy estimado por
las antiguas civilizaciones, parece ser que fueron los fenicios
y los griegos quienes difundieron el cultivo de la higuera por
el mediterráneo.
Galeno
(medico y filósofo griego) recomendaba el higo a los atletas
griegos como alimento básico de su dieta. También se le denominaba
´el alimento de los filósofos´ debido al gran aprecio que mostraban
por este fruto filósofos como Platón y Diógenes. Durante la
Edad Media y el Renacimiento empezaron a ser secados al sol,
dando lugar al higo desecado, producto que se convirtió en un
alimento típicamente navideño. Se ha documentado la presencia
en América de variedades cultivadas importadas de Europa a partir
de 1520.
Contrariamente
a lo que se piensa, el valor calórico del higo no es muy alto
(65 kcal/100 g), aunque si superior al de la mayoría de las
frutas carnosas.
Después
del agua, el componente mayoritario de los higos frescos lo
constituyen los hidratos de carbono (glucosa, fructosa y sacarosa).
De hecho, junto al plátano, la chirimoya y las uvas, el higo
es una de las frutas con mayor contenido en azúcares, por lo
que se suele recomendar en la dieta de deportistas y en la de
personas que desarrollan una actividad física intensa.
Aunque
el contenido proteico no es alto, presenta todos los aminoácidos
esenciales.
En
relación a las vitaminas, el higo contiene pequeñas cantidades
de provitamina A y de vitaminas C, B1, B2 y niacina. Tampoco
es una fruta rica en minerales aunque si presenta una elevada
proporción de potasio, y contiene cantidades apreciables de
calcio, fósforo y hierro.
El
higo fresco presenta también una cantidad importante de fibra,
que produce sensación de saciedad y favorece el tránsito intestinal,
evitando el estreñimiento, además de prevenir el cáncer de colon
y la enfermedad cardiovascular.
Los
higos no se deben consumir hasta que hayan alcanzado el punto
óptimo de maduración, ya que los verdes contienen una savia
o látex (líquido blanquecino y lechoso) que puede producir irritaciones
o sarpullidos en la piel.
El
higo seco es el producto de desecación del higo fresco. Al reducirse
considerablemente el contenido de agua se obtiene un producto
con un largo periodo de conservación. En el mercado se presenta
aplastado, flexible de color gris violeta o pardo, y con una
pulpa amarillenta y viscosa. Tras el proceso de desecado o deshidratación
, el contenido de agua se reduce de un 80 a un 15% y el contenido
calórico es casi cuatro veces superior al del fruto fresco,
siendo un alimento muy energético.
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