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En
la actualidad, existe una exigencia de que los alimentos que
componen la dieta habitual, contribuyan al nuevo concepto de
salud ´completo estado de bienestar
físico, mental y social´ y por lo tanto posean valores
añadidos que mejoren el estado de salud y prevengan las enfermedades
futuras.
En
este sentido, la opinión publica demanda alimentos saludables
que mejoren la calidad y esperanza de vida. Dentro de este contexto,
el consumo de, al menos, 5 raciones
de frutas y hortalizas al día, es fundamental para llevar una
dieta sana y equilibrada.
En
el pasado reciente, el consumo de frutas en la dieta diaria
se limitaba a un aporte circunstancial, utilizándose como complemento
o como postre de carácter estacional. Del mismo modo, las verduras
y hortalizas han sido consideradas, durante mucho tiempo, alimentos
secundarios.
Hoy
en día el importante papel que se da en la alimentación, a las
vitaminas, minerales y fibra, ha mejorado la valoración nutricional
de estos alimentos. Pero además, los últimos avances científicos,
los señalan como promotores de la salud, por la presencia, además
de los anteriormente citados, de fitonutrientes, que desempeñan
un papel protector frente a las enfermedades
crónicas y contribuyen a mejorar la calidad de vida de la población.
Otra
razón para consumir frutas y hortalizas, es su bajo aporte calórico
y la alta cantidad de micronutrientes que contienen, lo cual
unido a la gran sensación de saciedad que proporcionan y a que
pueden desplazar de la dieta alimentos más ricos en grasa y
con mayor valor energético, las hace imprescindibles en las
dietas encaminadas al control del peso.
A
continuación ponemos a disposición un cuadro donde se asocia
distintas enfermedades, con las frutas y verduras que han demostrado
una incidencia en su prevención o tratamiento.
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